Sergio Valerio Ulloa, Los barcelonnettes en Guadalajara, siglos xix y xx, Universidad de Guadalajara/Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora/Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2015, 574 pp.

Sergio Valerio Ulloa, Los barcelonnettes en Guadalajara, siglos xix y xx, Universidad de Guadalajara/Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora/Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2015, 574 pp.

Gladys Lizama Silva1

DOI: DOI: 10.18232/alhe.781

El libro de Sergio Valerio Ulloa se agrega a la ya prolífera producción bibliográfica sobre los barcelonnettes en México. Si Puebla tenía a Leticia Gamboa y a Javier Pérez Siller que hurgaron en papeles y archivos para narrar las historias de estos bajo alpinos y otros franceses en la ciudad de la cerámica talavera, en Jalisco ahora tenemos a Sergio Valerio que dedicó una buena cantidad de años a buscar huellas, indicios y todo tipo de documentación a fin de construir una historia, diría completa, de este segmento de origen francés que llegó, habitó, trabajó, soñó y sufrió Guadalajara entre 1840 y 1930. Sin dudarlo, pienso, que el libro que ahora reseñamos se transformará en consulta obligada para quien quiera conocer la historia de Guadalajara y la de los extranjeros en ella.

El objetivo central que se advierte después de la lectura es la acción y las prácticas que un grupo de inmigrantes franceses del sur montañoso ubayense desarrolló en Guadalajara en el transcurso y un poco más de cien años, para ganarse la vida, hacer fortuna y crear un espacio propio en la ciudad; sin embargo, va mucho más allá porque es la historia de la mayor parte de los franceses que radicaron en tierras tapatías, y agregaría no quedándome corta, es una nueva historia de Guadalajara, su crecimiento y desarrollo económico en la segunda mitad del siglo xix y el primer tercio del siglo xx. Para lograrlo, Sergio Valerio, se sumergió en archivos locales pero también en el Archivo General de la Nación y en algunos de Francia (Departamento de Digne, Diplomáticos de Nantes, Museo de Barcelonnette); escarbó en innumerables papeles y documentos manuscritos e impresos, leyó y analizó una extensa colección de periódicos y se apoyó en una considerable bibliografía relativa al tema, sin olvidar la valiosa colección de fotografías que acompañan al texto.

Una introducción inicial advierte al lector el enfoque y la postura que adoptó el autor para contarnos la historia de los franceses de Barcelonnette: la larga duración y la convicción de que un historiador sólo cuenta una versión cercana de lo que ocurrió, en sus palabras “una imagen más o menos fiel, pretendidamente realista de los acontecimientos, la cual no deja de ser una percepción subjetiva”. Su tesis central sostiene que “los barcelonnettes arribaron a Guadalajara sin capitales, y que durante las primeras décadas se dedicaron a diversas actividades económicas como panaderos, sastres, horticultores, maestros, agricultores, [] siendo el comercio una de las principales actividades. En su mayoría fueron hombres jóvenes solteros, con educación básica y la ambición de lograr con su trabajo una considerable fortuna” (p. 20). Advierto, además, que cada capítulo tiene incorporados diversos enfoques teóricos utilizados y de los cuales se valió para acercarse a los documentos, a fin de comprenderlos e interpretarlos de manera tal que el lector observe cuál fue su lectura de los mismos. Por ejemplo, en “Discursos e imágenes de la modernidad” con la cual comienza la parte segunda del libro, discute y define el concepto modernidad y modernización con base entre otros, en los textos de J. Habermas y Guillermo Zermeño. En la vida cotidiana recurre a los trabajos de Agnes Heller y Pilar Gonzalvo y en el capítulo de la memoria hace uso del importante libro Paul Ricoeur La memoria, la historia, el olvido. Pero no es todo, hay muchos más puntos de vista teóricos incorporados a través del libro.

Luego esboza el escenario de salida, a saber, el valle del Ubaye entre montañas de los Bajos Alpes que habitaron los barcelonnettes y que decidieron abandonar para buscar fortuna en un medio ambiente más propicio para hacer dinero: Guadalajara, México. El territorio que abandonaron si bien es cierto no era paupérrimo, no ofrecía condiciones óptimas para mejorar las difíciles condiciones de vida entre la montaña, la trashumancia y la comercialización de la lana de sus ovejas no era suficiente para todos los ubayenses, factor que obligó a muchos a migrar.

Guadalajara del siglo xix, el escenario de llegada, ofrecía ventajas a pesar de la inestabilidad preporfiriana y no se diga después del advenimiento de Porfirio Díaz al poder y el despegue del tan ansiado desarrollo económico, donde Guadalajara fue uno de los centros regionales más prósperos, gracias en parte al empeño de comerciantes y empresarios barcelonnettes que mancomunando esfuerzos con otros de origen español, alemán, estadunidenses y mexicanos, contribuyeron a que la ciudad se modernizara y creciera como nunca lo había hecho con anterioridad.

Más adelante, Valerio describe la gama de actores de origen barcelonnette que llegó a la ciudad entre 1840 y 1930. Estos para salir se valieron del sistema de migración en cadena, tan utilizado por la mayor parte de los europeos que vinieron a territorios latinoamericanos. Claro, destaca aquellos que tuvieron éxito y que dejaron huella documental, porque no todos los que arribaron se hicieron ricos y dejaron memoria histórica de su paso por territorio tapatío. La mayor parte incursionó en el comercio, sin embargo, también crearon compañías para la fabricación de rebozos de seda y sombreros; irrumpieron también en la minería de la plata y en menor medida en la agricultura, especularon con bienes raíces, fundaron restaurantes y cantinas y, por supuesto, hubo algunos profesionistas.

Uno de los rasgos de la comunidad barcelonnette que los iguala a otras de Guadalajara, afirma el autor, fue la creación de entramados y redes que fueron básicas en el desarrollo de los negocios y en el éxito en la inserción en la economía regional, a saber: redes familiares, de paisanaje y económicas. Estas fueron cruciales para el enriquecimiento, ampliación en los negocios, formación de compañías y empresas y firmeza de las fortunas familiares. Por estudios de otros grupos familiares se sabe que los vínculos consanguíneos y la familia fueron la base más segura para a hacer negocios y triunfar en ellos y si a eso se agregan los de paisanaje vemos que la sustentación de los negocios estaba lista para crear y entrar en poderosas redes económicas que iban más allá de la familia.

En este escenario no podían faltar las instancias de sociabilidad, entre las cuales destaca el círculo francés que desempeñó un papel importante en la convivencia, en las fiestas y la vinculación con otros grupos sociales de la elite tapatía. Diría que esta institución de reunión fue común a muchas otras en todos los países de América Latina donde hubo inmigración europea durante el siglo xix y xx. En Chile, por ejemplo, siguen siendo famosos el círculo italiano, el español, el francés y el libanés.

Cabría añadir una de las conclusiones de Valerio, que sostiene que la migración de barcelonnettes a Guadalajara fue marginal, ni México país ni Guadalajara fueron los destinos mayoritarios de la migración francesa a América, en el momento de mayor apogeo de este grupo en la economía regional apenas contaba con 256 en 1910 y 285 individuos en la década de 1930. La pregunta obligada es por qué siendo tan pocos provocaron un afrancesamiento de las elites tapatías en el porfiriato y comienzos del siglo xx. La respuesta está en el libro, podrán descubrirla, claro, hay que leerlo.

Parece necesario unir en un solo comentario dos capítulos, a saber “Tiendas y almacenes comerciales” y “Sociedades anónimas” porque narran y explican la evolución de los negocios emprendidos por los barcelonnettes en el periodo historiado por Valerio. Esta evolución se puede resumir en una frase: de comerciantes al menudeo a grandes empresarios. En efecto en 1840 sin capitales traídos desde Francia, empezaron comerciando diversos tipos de mercancías en los “cajones” de ropa, sin embargo poco a poco en los años que siguieron fueron creando las primeras casas mercantiles como La Ciudad de Londres, también se formaron las pequeñas compañías unifamiliares y las sociedades encomaditas que facilitaron la fundación de nuevas tiendas que vendían mercancías importadas de Francia. Pienso que el hito lo marcó la creación de Fábricas de Francia en 1878, la gran tienda departamental símbolo de la moda decimonónica y del gran lujo importado desde Francia.

El comercio fue su base de acumulación de capital y, vaya que lo hicieron bien, tanto que les permitió la diversificación en las actividades económicas. Si no tenían pronto descubrieron que poseían un buen olfato empresarial que les facilitó la creación de empresas por acciones y luego participar como compañías colectivas en la conformación de grandes sociedades anónimas, a saber, la Compañía Industrial de Guadalajara para la explotación de las fábricas textiles medianas (La Experiencia, Atemajac, Río Blanco y la de papel El Batán). Otra fue la Compañía Industrial Manufacturera que desarrolló y explotó el emblema de la industria textil de Jalisco: Río Grande en el Salto. Otra de las grandes empresas en las cuales participaron fueron: la Nueva Compañía de Tranvías, Luz y Fuerza de Guadalajara y la Compañía Jalisciense de Construcciones. Por último, la joya de la corona, que cierra el círculo comercio, industria, fraccionamientos y construcción, la creación del Banco de Jalisco en 1898, donde los barcelonnettes participaron como compañía junto a socios de origen español y mexicanos. Diría que este es el punto de inflexión que marca y sella su consolidación en la elite económica de Jalisco.

Estos dos capítulos y varios más proporcionan una visión exitosa del proceso de modernización y desarrollo económicos, sin embargo, cabría preguntarse hasta qué punto fue también el inicio de las estructuras del subdesarrollo del modelo primario exportador con una incipiente industria. Tanto empresarios barcelonnettes como de origen español, alemán, estadunidense y mexicanos centralizaron capitales, monopolizaron industrias, coparon los bancos, acapararon el fraccionamiento de nuevas áreas para habitación, concentraron el crédito y el capital financiero y, claro, en su propio beneficio. Y para colmo de males, parte del capital acumulado por los barcelonnettes se exportó a Francia. El desarrollo de sectores medios fue ínfimo y dominó en los barcelonnettes y toda la elite un menosprecio por no decir, desprecio por los sectores pobres e indígenas. Lo único que se vio y, lo describe Sergio Valerio, fue una postura paternalista.

Habría que recordar que en esa etapa se creía inexorablemente que los países latinoamericanos debían seguir el modelo de industrialización europeo que había probado ser una salida para el crecimiento exitoso, por ello los dependentistas utilizaron el concepto “efecto de demostración”, creado por el economista estadunidense James S. Duesenberry en 1949, para interpretar forma y fondo de la modernización y el consumo latinoamericanos; al respecto, cito a Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto (1978): “El nivel de participación [] supuestamente similar al de los países centrales, ha llevado a pensar que a través del mismo se crearía una especie de puente que tendería a hacer semejantes las pautas sociales y las orientaciones valorativas en las sociedades desarrolladas y en la sociedades subdesarrolladas. Esto grosso modo, constituye lo que se ha dado en llamar “efecto de demostración [], que supone que la modernización de la economía se efectúa a través del consumo y que en última instancia, por consiguiente, introduce un elemento de alteración en el sistema productivo que puede provocar una desviación respecto a las etapas de la industrialización características de los países desarrollados” (p. 16).2 Destacaría, además, una frase de Alain Turaine (1978) que sintetiza lo que Sergio Valerio narra sobre el papel de los barcelonnettes en el proceso de industrialización en Guadalajara que dice así: “entiendo por sociedades dependientes aquellas en las que el desarrollo –industrialización– ha sido dirigido por una burguesía extranjera” (p. 13).3

El discurso de la modernidad y modernización vistos a través de la prensa y principalmente de la publicidad narrado por Valerio en el capítulo sexto, es muy interesante en tanto muestra varios aspectos sociales y de la vida de los grupos dominantes porfirianos, de la época revolucionaria y lo que la historiografía ha llamado el nuevo Estado mexicano a partir de 1920. Valerio describe en detalle las tiendas, los comercios y los restaurantes y pastelerías de barcelonnettes donde se encontraban los lugares que propagaron las tendencias de la moda, la comida y la cultura francesa en la indumentaria femenina y masculina y en las costumbres de la elite que, además, esta fue copiada por los incipientes sectores medios. Texto, publicidad y fotografías muestran tanto distintos tipos de corsets, polisones, trajes sastres, sombreros e infinidad de objetos de adornos que incitaban a vestir de forma elegante y acorde al buen gusto, dictado por la moda francesa. Sergio Valerio dice textualmente que “el discurso publicitario tuvo dos propósitos: la promoción y venta de sus productos e impulsar la modernidad y la moda de fines del siglo xix y principios del xx, cuyos modelos a imitar se situaron en Europa, específicamente en París”. Nada más gráfico que el aviso aparecido en el segundo Almanaque mexicano de artes y letras que cita Valerio en p. 329 “¡¡¡Europa en Jalisco!!!”. Pienso que quizá este capítulo hubiera servido de maravilla a los cultures de la teoría de la dependencia y al gran educador Paulo Freire4 para ejemplificar con casos históricos concretos empíricos lo que caracterizaron como sociedades alienadas porque imitaron modelos externos.

Los capítulos siete “Vida cotidiana, vida privada, negocios y revolución” y ocho “Diario de Eugène Cuzin” proporcionan al lector a través de la correspondencia y el relato de un diario, cómo fue la vida de todos los días de los barcelonnnettes y también de los que no lo eran, narra paseos, fiestas y la vida familiar. Pero quizá lo que más interesará al lector es la narrativa sobre cómo vivieron y sufrieron la revolución de 1910; al respecto es notorio que entre ese año y 1912 los tapatíos vieron ese proceso desde lejos, los negocios continuaron vendiendo, las ganancias no se detuvieron, en suma, la alteración de la vida cotidiana fue menor. Muy diferente es el relato de lo acaecido entre 1914 y 1915, años en que la guerra civil sí llegó a Guadalajara con todos los males que acarreaba, esto es, muertes, saqueos, cobros de impuestos, donativos forzosos e ingobernabilidad, momentos muy duros donde los barcelonnettes sortearon los males escondiendo mercancías de alto valor, enterrando dinero, cerrando sus comercios y haciendo los aportes que tanto constitucionalistas como villistas exigieron. Ellos como era de esperar fueron férreos partidarios de Porfirio Díaz y de su gobierno y no entendieron el proceso revolucionario que lo vieron siempre como un movimiento de líderes bandidos y aprovechadores que lo único que buscaban era el enriquecimiento personal.

El último capítulo del libro, diría el más novedoso, en tanto utiliza las colecciones fotográficas de los barcelonnettes y las que él mismo ha reunido, como fuente interpretativa de la historia del siglo xix y comienzos del xx de la ciudad de Guadalajara. Son 141 fotografías distribuidas al final de cada capítulo que ilustran visualmente cómo era la vida cotidiana, cómo se retrataban los rostros, cómo lucían las fachadas de las grandes tiendas en las que destaca por su belleza Fábricas de Francia y las representaciones de niños tanto barcelonnettes como mexicanos.

Recalcaré lo afirmado líneas arriba, que el libro Los barcelonnettes en Guadalajara, siglos xix y xx, es mucho más que la historia de los ubayenses en la ciudad, afirmo y creo no equivocarme, es una nueva historia de Guadalajara que reúne en sus páginas todo lo escrito hasta el momento en la historiografía regional sobre aspectos económicos, sociales, vida cotidiana en el porfiriato, los primeros años de la revolución y los más violentos que le siguieron. Quizá la única omisión importante del libro es cuál fue la relación y el comportamiento de los barcelonnettes residentes en Jalisco con los militares franceses durante la intervención francesa y el imperio de Maximiliano.


  1. Universidad de Guadalajara

  2. Cardoso, F. E. y Faletto E. (1978). Dependencia y desarrollo en América Latina (16a. ed.). México: Siglo XXI.

  3. Touraine, A. (1978). Las sociedades dependientes. Ensayos sobre América Latina. México: Siglo XXI.

  4. Véase Educación y cambio en derechoepja.org/wp-content/.../freire-paulo_educacicion-y-cambio.pd

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