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Am. Lat. Hist. Econ., núm. 29, enero-junio, 2008, pp. 138-141. http://alhe.mora.edu.mx/index.php/ALH


Reseñas

 

Oscar Zanetti Lecuona,
La república: notas sobre economía y sociedad,
La Habana,
Editorial de Ciencias Sociales, 2006, 246 pp.

 


La república como referencia y al contado

Este libro parece ser el resultado de reunir parte de "las virutas", como diría Lucien Febvre, que el historiador cubano Oscar Zanetti había ido dejando de lado en sus largos años de oficio. Está formado por siete estudios y una entrevista, todos en torno a un eje: las cuestiones económicas y sociales de la evolución republicana de la mayor de las Antillas. Con ellos, el autor apunta a contribuir al debate en torno a la creación del Estado cubano y ofrece un panorama del difícil camino adoptado hacia la modernidad, lleno de contradicciones y unido a una producción con características no redistributivas.

Organizados en una secuencia histórica, estos trabajos permiten recorrer las seis décadas de una época de "indiscutible homogeneidad", a decir del autor, en la que prevalecen las relaciones capitalistas, el sistema político responde a una democracia representativa y se advierte como una constante la sujeción, abierta o no, a Estados Unidos. La secuencia comienza, naturalmente, con un análisis en torno al 98 y sus significados, en el que son abordados los retos de la modernización, la relación con España y la influencia estadunidense, y donde se hace referencia a la consideración de la independencia como opción modernizadora, presente en las postrimerías del siglo, "Independencia absoluta y democracia sincera son los componentes medulares de la alternativa modernizadora que el independentismo presenta al país en la última década del siglo XIX" (p. 22). Sin embargo, la intervención estadunidense de 1898 impuso un curso diferente. Estableció las bases para reconstruir la economía cubana después de la guerra, así como acelerar la modernización del país al tiempo que preservó las estructuras oligárquicas y exclusivistas de la colonia.

La producción azucarera fue la columna del desarrollo económico de Cuba con todo y las distorsiones que trajo aparejadas. Vinculada a esa producción, la inmigración antillana constituye un tema imprescindible de atender en un texto como este. Zanetti aborda las dos caras de la relación: la atracción -por la necesidad- y el rechazo que desata al mismo tiempo en la sociedad cubana. Y ofrece aquí un ejemplo claro de lo contradictorio del proceso modernizador en Cuba, que es llevado al extremo de asociar linchamiento con un paso "a la civilización" (p. 41), y en el que queda evidente cómo toda la argumentación utilizada contra la fuerza de trabajo, procedente de las Antillas menores y de Haití, demuestra el grado limitado de desarrollo de la sociedad cubana. A lo largo de sus páginas, el estudio muestra con habilidad la urdimbre de intereses económicos y reacción social ante el fenómeno migratorio. No obstante, no queda claro cómo se dio el salto que permitió a un grupo social tan repudiado convertirse en uno de los más combativos en el desarrollo del movimiento de masas durante los años 1932 y 1933. Este punto y el que señala la disposición del gobierno revolucionario post 1959 a reconocer y proteger a los inmigrantes sobrevivientes pareciera más bien estar orientado a llenar las expectativas del foro en el que fue presentado el trabajo.

En "1929: la crisis mundial y la crisis cubana", Cuba es presentada como uno de los países en los que la crisis mostró uno de los cuadros más agudos y complicados y debido a su estrecha vinculación con la economía estadunidense fue uno de los primeros países "en experimentar los efectos de la terrible crisis" (p. 51). El alegato central se sostiene en dos elementos: crecimiento deforme y debilidad estructural, producto del desarrollo monoproductor, unilateral y excesivamente dependiente. En la contraparte, el plan propuesto para compensar la contracción de los niveles de empleo e ingresos provocada por la restricción de la zafra azucarera tuvo como uno de sus resultados el crecimiento urbano de La Habana con la magnificencia de sus construcciones. No obstante, una crisis como la de los años veinte rebasó lo económico y afectó a la formación social en su conjunto. Zanetti apunta la utilización que hizo la oligarquía cubana de las luchas populares en su propio beneficio, pero desafortunadamente no desarrolla el tema.

Los tres estudios siguientes forman una unidad. Son miradas desde diversos ángulos al periodo posterior a la revolución de 1933. En ellos se apunta fundamentalmente a mostrar la crisis en la que vivía el sistema y a las contradicciones que la caracterizaron. La relación establecida por Estados Unidos con Cuba tras la intervención a principios del siglo XX mostraba signos de decadencia. La catástrofe azucarera afectaba los fundamentos de esa relación. Se imponían cambios, pero las estructuras consolidadas durante un cuarto de siglo oponían resistencia. Zanetti desmenuza en estos artículos el problema político, la situación dramática debida al estancamiento azucarero, los intentos de diversificación, los planes y acciones de la oligarquía cubana, la intervención de Estados Unidos y su labor diplomática, tambien proporciona un cuadro de la sociedad cubana en el ocaso de la república. Sobresale aquí la exposición de las diferencias internas en la burguesía cubana. Las diversas perspectivas abordadas en cada uno de los tres estudios y lo abigarrado del relato provocan varias interrogantes, especialmente en torno a la relación capitales estadunidenses-intereses e inversiones cubanos. Se trata de un proceso de mayor participación de la burguesía cubana que necesita ser explicado con más detalle y profundidad, pues no resulta entendible cómo logran hacerlo si antes todo lo controlaban, pareciera ser, los capitales estadunidenses. A veces, también el lector puede perderse en el manejo del tiempo, pues la narración, de pronto, da ejemplos y datos de un año a otro moviéndose en un arco temporal amplio.

Un estudio de más largo aliento que modifica su fisonomía en relación con los textos anteriores es el penúltimo, en el que Zanetti se aproxima a las características socioeconómicas del colonato azucarero cubano, fruto de la crisis que experimenta el sector azucarero desde fines de los años veinte. Basa su exploración en un censo preparado en 1959 y con ello brinda un acercamiento que permite conocer las dimensiones y composición del colonato. Considera como fuente esencial de ingresos de una colonia la cantidad de caña que vendía y en consecuencia propone una clasificación en colonias muy pequeñas, pequeñas, medias, grandes y muy grandes de acuerdo con la cantidad de caña molida. Observa la relación con la tierra (producción y rendimientos), y como resultado su investigación confirma la polarización de la producción cañera.

Finalmente, en la entrevista incluida se hace una recapitulación de las características de la república y su expresión en la economía: la monoproducción, la dependencia comercial, el latifundio azucarero. Destaca dos etapas: una de crecimiento muy rápido hasta 1925-1929, decisiva para el proceso de modernización, y otra de crecimiento muy lento. El desarrollo de las relaciones capitalistas será poco articulado -nos dice el entrevistado- y no logrará la profundización necesaria para mantener el dinamismo. En esta entrevista se retoman asuntos que merecen atención. Por ejemplo, el que Cuba se recuperara en los primeros años del siglo XX "a partir de recursos propios" (p. 223), situación que confronta la idea del papel predominante de los capitales estadunidenses, que el mismo Zanetti señala como los que proporcionaron las bases para reconstruir la economía después de la guerra.

Aun cuando los diversos estudios abordan un tema lleno de aristas, en el conjunto se trata de una lectura accesible, pues se trata de un libro muy bien escrito, para un público amplio, que sin duda aporta al debate en torno al desarrollo capitalista de Cuba y ofrece el trasfondo necesario para ubicar el proceso político y cultural de la isla tanto como explicaciones al sesgo tomado tras la revolución. Tratándose de criterios y reflexiones parciales, escritos incluso en momentos diferentes que imponen matices a las opiniones, estos estudios deben considerarse de manera complementaria entre sí y respecto a otras investigaciones. Al lado de otros textos como, entre otros, Tumbas sin sosiego, especialmente la primera parte, o Cuba 1898-1958, de Rafael Rojas y Jorge Ibarra respectivamente, este libro de Oscar Zanetti contribuye al esfuerzo de "conseguir una representación acertada de la compleja realidad republicana".

No obstante estar dedicado fundamentalmente a los lectores cubanos, lo que -más allá de lo señalado por Zanetti- se advierte en algunos casos por la falta de aclaración de ciertos datos o de personajes, estoy convencida de que será de gran provecho para todo aquel que quiera conocer un periodo fundamental en la vida cubana.

 

Laura Muñoz
Instituto Mora

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